Un poco de historia
En el 1943
el psiquiatra austríaco Leo Kanner publica un trabajo descriptivo basado en el
análisis clínico de un grupo de pacientes a los que define como autistas.
Identifica las dificultades centrales del trastorno, destaca que son
alteraciones que aparecen a la etapa inicial del desarrollo y que posiblemente
están asociadas a factores genéticos.
Destaca que
este trastorno se caracteriza por patrones conductuales de aislamiento social,
obsesiones,
estereotipias y ecolalias.
En 1944 el
pediatra vienés Hans Asperger publica su experiencia con un grupo de niños con
características similares a los de Leo Kanner y denomina el trastorno con el
nombre de psicopatía autística, ya que cree que deriva de un trastorno de
personalidad. Debido a que su trabajo fue escrito en alemán y en la época que
se publicó, durante la segunda guerra mundial, estos trabajos fueron olvidados
hasta que en 1983 fueron revisados por la psiquiatra Lorna Wing, quien los
muestra al mundo científico y da al trastorno el nombre de Síndrome de
Asperger.
Estos
autores describen a un grupo de niños con alteraciones en el comportamiento
social, el lenguaje y en habilidades cognitivas, más detalladamente estos
pacientes muestran:
- Interacción social ingenua, poco apropiada y asimétrica.
- Pocas habilidades para relacionarse con los otros y hacer amigos.
- Falta de empatía.
- Lenguaje fluido pero literal y pedante, utilizan monólogos en vez de intercambios conversacionales. Con gramática correcta y vocabulario extenso.
- Pobre comunicación verbal y entonación monótona o peculiar.
- Interés marcado en temas limitados.
- Aunque tienen una inteligencia normal o superior a la mediana, tienen dificultades en aprender tareas escolares.
- Falta de coordinación motriz.
Aunque no
hubo acuerdo entre Kanner y Asperger, estos utilizaron la palabra autista para
describir a sus pacientes, este término fue introducido por Eugen Beuler en el
1911,quien describió niños que tenían pérdida progresiva del contacto con el
exterior, aspecto básico de la esquizofrenia.
Por este
motivo, aunque los dos autores describen que sus pacientes tienen problemas en
el contacto social des de la infancia y que su curso es crónico, la corriente
psicoanalítica relaciona el autismo con la esquizofrenia y describen como causa
del trastorno la personalidad fría de las madres.
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